Foto por Clive Rose/Getty Images

El mexicano Sergio «Checo» Pérez se convirtió en el primer representante de este país en ganar una de las joyas de la corona dentro del automovilismo internacional: El Gran Premio de Mónaco.

Checo Pérez se llevo la victoria en un caótico Gran Premio de Mónaco donde la lluvia, las banderas rojas y las emociones se hicieron presentes. En un inicio el arranque de la competencia se veía demorado por la presencia de la lluvia que cayó justo cuando se largaría la carrera. Fue un chubasco lo suficientemente cargado de agua para que la dirección de carrera tomara la decisión de demorar la arrancada. La competencia daría inicio una hora después de lo programado.

Pérez salía desde la tercera posición, y al igual que la mayoría de los pilotos participantes, partía que con los neumáticos para lluvia extrema. Sin embargo una vez iniciada la competencia las condiciones meteorológicas mejoraron y de a poco la pista se iba secando orillando a realizar un juego de estrategias por parte de los equipos de punta. El primero en mover las fichas fue precisamente Checo Pérez quien entraría a los pits para montar un juego de neumáticos de lluvia intermedia que lo harían ser más rápido que los demás pilotos de punta. Al ver esto, los de Ferrari, hicieron lo mismo con quien venía liderando la carrera hasta ese momento, charles Leclerc. Pero el llamado para el de Ferrari no fue lo suficientemente oportuno ya que se dio una vueltas después de que Checo Pérez lo hiciera y este aprovechara para hacer una vuelta voladora y rebasar a Leclerc justo cuando salía de los pits.

A partir de ese momento los de Ferrari comenzaron a fallar en las estrategias provocando que Charles Leclerc cayera hasta la cuarta posición justo detrás del coequipero de Pérez, Max Verstappen.

Para Pérez no fue una carrera fácil ya que después de la segunda bandera roja, ahora provocada por el accidente del piloto Mick Schumacher del equipo Haas Ferrari, el equipo optó por una estrategia arriesgada al montarle neumáticos blandos (compuesto amarillo) y de piso seco lo cuál lo haría ir más rápido pero con menos vueltas de rendimiento en comparación con los duros (compuesto blanco) que ya traían los de Ferrari. Al final Checo Pérez hizo lo que mejor sabe hacer y administró los neumáticos y aguantó al pelotón detrás suyo para conquistar su tercera victoria en la Fórmula 1 y la que hasta el momento es la más significativa por ser considerada una de los joyas de la corona junto con las 500 millas de Indianápolis y las 24 Hrs. de Le Mans.